domingo, agosto 13, 2006

NADA Y MISERIA



Es esta imagen, mi pobre nimiedad.
Abatido y descalzo voy camino al fuego.
Nadie me llama
Estoy harto de colores
y la sangre nunca se detiene.

Alguien
se escapa del hospicio para pensar.
Y el herpes se agiganta y su mano extiende
sobre la sal de esta arena
y todo es pedazo de civilización y escombros.

Cadáveres en magnitud de helechos
y una cigarra dormida
en un instante sin tiempo.

Extraña juventud de silencios
y la fantástica luz en mi regazo
que deposita su color
para que yo la dignifique

Mas la lente está difusa
para comprender el criterio de las balas

Ya deposité mi óbolo en el papiro
los sonajeros no hacen ruidos
en las cunas
y los sonidos
son llanto de metrallas.

...un obús taladra el firmamento...

El rigor de los odios está silbando en una plaza,

Procurando la llegada de los perros

Aquí la sombra es de tardes amarillas

y mi sangrar es este espanto.

¡Pobres los que mueren en la noche
ajusticiados por el crimen de los hombres!

“Mas los perros tienen hambre, hay que darles de comer”

-Cantan en la calle los duendes de la guerra-