viernes, agosto 18, 2006

TEOREMA DE LA MENTE ANTE EL COROLARIO DE TUS OJOS



En los azulejos de mi prisión euclidiana
Ya la huella tan precisa y fresca
de tus senos,
el magisterio de tus ojos envolventes
y la frase de tus labios
amanecidos en un eterno beso.

Yo no aprendí a parir la tarde
ni conocí a la sagrada escoba de la bruja,
que la trasporta por doquier
en ese cielo donde vanamente
las chatarras de este mundo
pretenden colonizar
en un esfuerzo por entender las paralelas.

-me subestiman los masones-

Querida:

“Yo te quiero
con tus descalzos pies en la arena
y tus rizos de oro
y tus ojos de mar
en una impronta de verano
posando junto a mi”.

Vida quiero de tu vientre
fruta que lleve mi savia
y transfigure mi presente
en un vergel .

Aquí, podando las galaxias mi ser procura
encontrar el EGO MISMO de la sustancia primera
y sobre la tabla rasa hallo
la pradera de tu cuerpo, desnudo.

Ahora mi pensar no existe
descubro tus curvas tan perfectas
que desisto de mortificarme
en sonsas sutilezas matemáticas
y me rebelo a ser mortal…

¡Es que por fin hallé, en ti, la dirección,
Y el sentido y la excusa
para seguir viviendo en este plano!.