lunes, julio 03, 2006



La sutileza del ser versus la potencia del reloj


Aquel tiempo que miden las agujas
y acota nuestra impronta tras su lento
Trajinar, es apenas un lamento
que, en el sereno mar, pare burbujas;
y en un siniestro rito en noches brujas,
Allende de la luz y el sentimiento,
a cercén, extrapola el pensamiento
y troca nuestros odios y las pujas.
No sé para qué sudan los cuadrantes
ni para qué perviven los segundos
¡Si todo el tiempo, vano, dolor tiene!
Vivo donde las almas lacerantes
Engendran ese pus que me mantiene
en mi emigrar sutil sobre los mundos.


N. d A.


El tiempo que medimos con el reloj es apenas un punto en la recta del universo.
El ayer, el hoy, el mañana ¡no existen para quien goza de lo eterno!.

Somos apenas un segmento en medio de la geografía universal, y, por ende, nuestra conducta tiende a acotar el mundo para atraparlo en dosis o fracciones, a la que llamamos días, meses, años...

Patéticamente nuestra innata forma de pensar las cosas nos exige ver lo macro para luego entender lo diminuto, y no vemos más allá, ni siquiera adelantando el minutero.

Es posible que soñemos mientras dormimos, y es posible que tan sólo deliremos, y sea el sueño una extrapolación entre lo que es y lo que anhelamos y luego todo sea simplemente una mera fantasía que muere cuando el gallo canta un nuevo amanecer.
Mas creemos que otro día nos alumbra cuando en verdad la noche ha sido desterrada momentáneamente para que juguemos a ser libres, tan sólo unos minutos.