lunes, julio 03, 2006

Enamorado de mi pulso, escribo.



Sangrando el pecho muero en los relatos,
mi corazón rebosa de bravura;
no, la carroña, puede a mi armadura
ni las ofensas púberes de ingratos.

Manso Quijote soy de buenos tratos
mi dosis doy de encanto y de ternura
y peco, a veces, en crisis de locura
pues mi sudar ya tiene correlatos.

Y escribo ya mi impronta entre corceles
un verso simple, sano y campechano
y que a vuestras mercedes, me remito.

No quiero palmas, gloria ni laureles,
a la palabra busca honrar mi mano,
¡Nací poeta, y anhelo dar mi grito!