
Sobre la piedra aúllan los coyotes
cuando hijosdalgo blanden sus espadas,
que se abroquelan todas las majadas
y, roto el muro, tiemblan los barrotes.
Hacia el confín cabalgan los Quijotes
con garbo ecuestre, vainas afiladas,
van dejando en la arena sus pisadas
mientras los moros tuercen los cogotes.
Por Burgos y Toledo ya desfilan
las huestes de Rodrigo, las del Cid
y gimen las guitarras sus bemoles.
Hoy, las estrellas rojas encandilan
y abunda el jugo dulce de la vid...
En el alcázar arden nuevos soles.
