, mujer, el verso. Regálame, mujer, la poesía
de tus labios, restaura mi costado
que quiero ser un hombre enamorado
de tus febriles besos, cada dìa.
Regálame mujer la fantasía,
el verso que me tiene anonadado,
la gracia de tu amor, fuego sagrado,
por cuya llama mi pasión expía.
Regálame mujer el alimento,
el alimento puro de los mares,
aquella sal que nutre y da sustento,
aquella sal de juventud dorada.
Regálame mujer los azahares,
el hijo que no tengo en mi morada.
