
Apenas asequible al intelecto
-el griego ya lo sabe por un mito-
las formas que se dan en el granito
semejan la ilusión de lo perfecto.
Y son tan sólo parte del efecto
del fuego que proyecta al infinito,
las sombras de las cosas por un rito,
y forjan la visión en su defecto.
Y fuera de la gruta, lo mundano:
la guerra, el odio eterno, la locura,
¡ y todo perceptible al ojo humano!
La fe del siglo troca la figura
en otro rito infame sobre el plano,
¡proyecta la maldad de la criatura!
